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El amor por los alimentos, una herencia de más de 60 años que nos dió de "comer" a toda la

  • Camila
  • 1 nov 2016
  • 3 Min. de lectura

Cuando mi mente se devuelve 30 años atrás, me veo con mi primo y mi hermana saltando entre bultos de arroz, frijoles, lentejas, azúcar, harina..... en una bodega ubicada en Corabastos, la central de abastecimiento más grande del país, que tuvo como uno de sus principales fundadores a mi abuelito Jorgito. El mejor plan de las vacaciones era cuando mi papá nos decía que íbamos a ir a pasar el día en su empresa.

Desde que llegábamos mi abuelo nos recibía con los brazos abiertos y con un paquete de galletas de aquellas que distribuía; durante todo el día nos pasábamos de arrume en arrume y de vez en cuando Don Jorgito como lo conocían, se acercaba para mostrarnos y enseñarnos los diferentes tipos de productos que importaba o compraba a sus proveedores. Un hombre muy culto, lleno de historia y conocimiento pero sobre todo un personaje apasionado y amante de lo que hacia. Lo recuerdo negociando, era un verraco, y siempre a su lado su pupilo y mejor heredero, mi papá. Juntos hacían el mejor equipo, uno era 100% empírico el otro más metódico, el duo perfecto para formar un negocio tan prospero.

Y es que desde muy pequeños nos enseñaron a diferenciar la variedad de fríjoles que se producen no solo en Colombia sino en los diferentes países del mundo, a observar detenidamente en nuestras manos si un arroz iba a ser un buen producto final en un restaurante. Porque aunque no lo crean, la calidad y el sabor de un plato no solo depende de quién lo prepare sino de todos los canales que están implícitos desde que se produce o fabrica el alimento que se utiliza. Y eso precisamente fué lo que hizo a la empresa familiar llegar tan lejos y ser reconocida como una de las mejores distribuidoras de víveres, cereales y alimentos no perecederos en el país. Pues mi abuelo y mi papá conocían perfectamente los alimentos que vendían y ofrecían a sus clientes que hoy en día son algunas de las instituciones más importantes o famosas en el país, siendo a su vez consejeros y promotores de todo el proceso de preparación y almacenaje para que el cliente final obtuviera un buen producto.

Con mi abuelo y mi papá aprendimos que hay diferentes tipos de lentejas, que las temperaturas templadas favorecen su cultivo, que su recolección es en junio y julio, aprendimos a caminar entre los frutales de la finca y diferenciar cuales estaban listos para su recolección, a saber cuáles restaurantes cocinan con alimentos de buena calidad y a probar infinita variedad de platos que hay en nuestro país.

El amar la comida y los alimentos para mi hermana o para mí, el recomendar algún restaurante o preparar algún plato, no es un tema de moda. Es una pasión y un legado que nos dejó mi abuelo y luego mi padre lo siguió haciendo. Es un amor que viene de las entrañas, tanto así que cuando me gradué de la universidad y trabajé en un campo completamente diferente al de los alimentos, hice un alto en el camino y me fui a trabajar a la empresa familiar, allá duré 7 años hasta el día que vendimos la empresa y estaba a tres días de nacer mi hija.

Porque por alguna razón ir a Corabastos donde se encontraba la empresa, me hace latir el corazón muy fuerte, es algo inexplicable pero pasear por entre las bodegas y puestos en donde se vende un sin número de alimentos frescos recién llegados del campo es algo indescriptible, porque no hay un saludo más caluroso que el de algún comerciante que te invita a tomar un tinto en su negocio y que nunca te deja salir sin un paquete de galletas en la mano y alguna enseñanza de alguno de los alimentos que vende, porque ver como negocian los comerciantes con tan solo un papel y un lápiz es indescriptible y terminar la mañana con un almuerzo de esos que saben preparar donde Don Pedro (Como las colitas sudadas) es gratificante.

Hoy hago una actividad completamente diferente a la que solíamos hacer en la empresa, pero si algo me quedó de esos años trabajados y de esa enseñanza de mis abuelo y padre, fue el amor por los alimentos y la comida. Y tal vez por esta razón en Mishmashladies le dedicamos un espacio amplio a este tema, a las recetas, a los alimentos, los restaurantes, pues en parte es esa necesidad de seguir alimentando esa pasión que sentimos, esa herencia que esperamos seguir transmitiéndola a las siguientes generaciones.


 
 
 

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